
La limpieza y desinfección de las superficies e instalaciones, constituye una importante medida de control sanitario, ya que previene enfermedades que se pueden derivar de los microorganismos patógenos (Salmonella, Campylobacter, Staphyloccus aureus, Clostridium perfingensis, Yersinia enterolítica, Listeria, Aerobios, Enterobactereas, Coliformes…) además de
otras que causan malos olores (Pseudomonas, Mohos, Levaduras y Alteromonas).
Con el tratamiento de desinfección se impide la proliferación de colonias bacterianas, utilizando productos cuya acción germicida se extiende a las formas gran-positivas y gran-negativas, a las formas vegetativas de las bacterias aerobias y anaerobias, así como a todo tipo de hongos.
